El valor de un intelectual consiste tanto en su compromiso humano con la justicia y la libertad como en la calidad de su obra, sea ensayística o de ficción.
El sobrevalorado Amos Oz carece de las dos cosas. Además de la mediocridad de su obra, se presta a la propaganda sionista. Valiéndose de su fama, difunde en artículos y entrevistas posturas desequilibradas, tergiversa los hechos.
"El bombardeo sistemático de los ciudadanos de pueblos y ciudades israelíes es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. "israel" debe defender a sus ciudadanos. Es obvio para todo el mundo que el gobierno israelí no desea entrar en Gaza; preferiría mantener el alto el fuego que Hamás violó y finalmente quebró. Pero el padecimiento de los ciudadanos israelíes que viven cerca de la franja de Gaza no puede continuar."
Suelta en una pieza redundante publicada por Abc (el 15 de enero pasado). O sea, literatura al servicio del ejército, del mismo modo en que la televisión y la prensa israelíes desechan toda profesionalidad para promocionar sus guerras abusivas y criminales.
¿Compromiso ético? Nada que ver con ese escritor (y similares), que miente con tanto descaro. Todo el mundo vio cómo la aviación israelí asesinaba a centenares de civiles palestinos mientras dormían en sus casas; cómo cuerpos de madres, ancianos y bebés eran convertidos en trozos carbonados por el fósforo blanco; cómo escuelas llenas eran abatidas…
El ejército israelí, armado con la última tecnología de la destrucción, bombardeaba a millones de personas acorraladas en una pequeña franja, asediadas y sin alimentos ni medicamentos desde hacía año y medio. La única defensa que impedía el exterminio apenas disponía de cohetes caseros; la resistencia palestina no equivale ni la décima parte de la capacidad destructiva israelí.
El ejército israelí, que cometió un crimen contra la humanidad al asesinar a más de mil quinientos palestinos (1500), habla, mediante sus gramófonos mediáticos, de "inocentes ciudadanos" amenazados, que no son más que los colonos asentados ilegalmente en una tierra que no es la suya.
El mencionado Oz y los asalariados propagandistas reclutados por el Tsahal justifican la aniquilación de un pueblo entero y la ocupación de su tierra; si alguien de ese pueblo se niega a ser degollado y, en legítima defensa, se rebela contra la opresión es inmediatamente tildado de terrorista.
El sobrevalorado Amos Oz carece de las dos cosas. Además de la mediocridad de su obra, se presta a la propaganda sionista. Valiéndose de su fama, difunde en artículos y entrevistas posturas desequilibradas, tergiversa los hechos.
"El bombardeo sistemático de los ciudadanos de pueblos y ciudades israelíes es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. "israel" debe defender a sus ciudadanos. Es obvio para todo el mundo que el gobierno israelí no desea entrar en Gaza; preferiría mantener el alto el fuego que Hamás violó y finalmente quebró. Pero el padecimiento de los ciudadanos israelíes que viven cerca de la franja de Gaza no puede continuar."
Suelta en una pieza redundante publicada por Abc (el 15 de enero pasado). O sea, literatura al servicio del ejército, del mismo modo en que la televisión y la prensa israelíes desechan toda profesionalidad para promocionar sus guerras abusivas y criminales.
¿Compromiso ético? Nada que ver con ese escritor (y similares), que miente con tanto descaro. Todo el mundo vio cómo la aviación israelí asesinaba a centenares de civiles palestinos mientras dormían en sus casas; cómo cuerpos de madres, ancianos y bebés eran convertidos en trozos carbonados por el fósforo blanco; cómo escuelas llenas eran abatidas…
El ejército israelí, armado con la última tecnología de la destrucción, bombardeaba a millones de personas acorraladas en una pequeña franja, asediadas y sin alimentos ni medicamentos desde hacía año y medio. La única defensa que impedía el exterminio apenas disponía de cohetes caseros; la resistencia palestina no equivale ni la décima parte de la capacidad destructiva israelí.
El ejército israelí, que cometió un crimen contra la humanidad al asesinar a más de mil quinientos palestinos (1500), habla, mediante sus gramófonos mediáticos, de "inocentes ciudadanos" amenazados, que no son más que los colonos asentados ilegalmente en una tierra que no es la suya.
El mencionado Oz y los asalariados propagandistas reclutados por el Tsahal justifican la aniquilación de un pueblo entero y la ocupación de su tierra; si alguien de ese pueblo se niega a ser degollado y, en legítima defensa, se rebela contra la opresión es inmediatamente tildado de terrorista.
2 comentarios:
Estoy muy de acuerdo con tu valoración sobre la falta de compromiso con la justicia de Amos Oz. Aunque creo que literariamente no está sobrevalorado y me parece un genio como escritor, deja mucho que desear en cuanto a su parcialidad.
Gracias por tu análisis,
Leila
Realmente, no sé. Aun siendo como lo describes, sus declaraciones y el hecho de que forma parte de la ocupacion ensombrecen cualquier posibilidad de juzgarlo literariamente.
Otra vez, gracias por tu generosidad, Leila.
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